Hibernaculum
Así fue cómo te diste cuenta de que te habías convertido en lo que siempre habías querido ser. Allí estaba, sentada en un banco de la vieja estación enfrente de tí. Sabías que no te quitaba los ojos de encima, pero tú esquivabas su mirada. Aquella niña te observaba con adoración, con envidia sana. Aquella niña eras tú misma hacía muchos años. Igual que aquellos dibujos en los que retratabas tu independencia, generadora de esa sensación que recorría todo tu cuerpo con cada pincelada, desde la punta de los dedos de las manos hasta las yemas de los pies. Siempre había sido así, nada había cambiado desde entonces. Tu esencia seguía estando intacta. Siempre habías estado allí, mirando tu reflejo de la infancia mientras tu infancia buscaba en ti el reflejo de su futuro. En el sitio más inesperado, te encontraste.
Confiesa, has sido tú.