Friday, December 5, 2008

Ópalo Noble

Estoy en la penumbra, pero distingo una silueta difuminada. Mantiene los brazos en alto, parece que sostiene algo en cada mano. Una forma indefinible, ni líquida, ni gaseosa, ni sólida, se escurre de entre sus puños apretados. La verdad es que me siento extrañamente bien, como si flotara ingrávida en el espacio. Poco a poco la estancia, si es que se le puede llamar así, se va iluminando. Acabo de ver un destello enfrente de mí, en la silueta, como cuando un reloj refleja la luz del sol. Me doy cuenta de que tengo los brazos en alto y los bajo. La silueta hace el mismo movimiento: ¡La silueta es mi reflejo! Cada vez hay más luz. Pero ¿qué tengo en las manos? Es algo viscoso pero no pegajoso, deformable. Va cambiando de color, el de la mano derecha en tonos azulados y el de la mano izquierda en tonos rojizos. Pregunté en alto “¿Qué será esto?“, y sin saber ni cómo ni por qué, mi boca respondió “Claro, el rojo es Quimera y el azul es Belerofonte.” Tengo el problema y la solución, está todo en mis manos. Todo. Y entonces me desperté.

Me levanto de golpe, como si un rayo recorriese mi cuerpo. Ya no tengo nada en mis manos, pero todavía puedo sentir el contacto de aquella substancia con mi piel. A lo lejos todavía suena la melodía de piano. La luz blanca y brillante está delante de mí. Tengo fuerzas para correr de nuevo y seguir escapando, siento que la energía emana de cada poro de mi piel, pero no me muevo. Me doy la vuelta y empiezo a caminar con paso firme en dirección contraria. Siento demasiada potencia como para huir.

Estoy preparada.

Posted by evelite at 16:02:54 | Permalink | Comments (3)

Destino

Alguien me persigue. Yo sigo corriendo por las oscuras calles de piedra. Giro la cabeza hacia atrás mientras mis piernas aceleran y mis brazos se agitan con los puños apretados. Cojo una calle a la derecha, en la que hay una farola de luz tenue rodeada de mosquitos. Pero apenas me fijo, porque cada vez voy más rápido. Debe ser ya muy tarde, no sé cuánto tiempo llevo corriendo. Mis calcetines están empapados de sudor pero mi nariz está fría. Me pican los pulmones y me detengo un momento. Tengo miedo de que me alcance. Bajo la espalda para apoyar mis manos en las rodillas y me doy cuenta de que no son mis rodillas. Pero no hay tiempo para pensar, tengo que seguir escapando. Miro hacia atrás y el pelo me tapa la cara. Mi pelo es rojo flameante. Me pongo derecha y grito con todas mis fuerzas, mi abdomen se contrae, siento como las venas de mi cuello están a punto de reventar y la expresión de mi cara se deforma con el esfuerzo de mi voz. Quiero que me oiga todo el mundo, estoy aquí y necesito ayuda, ¡miradme, por favor! Pero no hay nadie, estoy sola en una calle ocre y negra. Oigo algo detrás de mí, tan sólo unos metros. Empiezo a correr de nuevo, pero tras dos pasos mis rodillas, que no son las mías, me fallan. Mis ojos se ponen en blanco, estoy apunto de desfallecer y, a lo lejos, al final de la calle, delante de mí, vislumbro una luz, blanca y brillante. Oigo una suave melodía de piano…

¿Cómo he llegado a esto?

Posted by evelite at 02:23:37 | Permalink | Comments (1) »